Batallar contra la oscuridad es difícil. Por eso, no siempre se usan los mismos métodos, hay diferentes energías y con distintos grados de intensidad. Todas las casas, con sus energías, toman forma, tienen una historia, un pasado y un presente que pueden quitarnos el sueño. Hace siete años compartí, durante ocho meses, un departamento con una amiga de la infancia. Había tres habitaciones, pero solo ocupábamos dos; yo dormía en la primera habitación junto al baño, en la del medio dormía mi amiga y en la tercera y última, al final del pasillo, no dormía nadie, a no ser por alguna visita que con mayor frecuencia nos contaba sobre sus pesadillas o nos relataba algunos ruidos extraños que no la dejaba conciliar el sueño. Según mi amiga ese lugar tenía “algo”. Un día decidimos sacarnos la duda y llamamos a Lidia, quien nos confirmó que en esa habitación habitaba una presencia con la que debíamos dialogar para que la convivencia no fuera un problema. Lidia es una persona que se dedica a la...

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